Existe consenso, al menos dentro de la academia, que el concepto de globalización tiene connotaciones de tipo ideológico, socioeconómico, político y cultural. En este proceso apabullante de la globalización, a veces se dejan de lado aspectos como la transculturización, resultado de la profundización de relaciones asimétricas entre los pueblos del mundo, por lo que la dimensión cultural es muy importante para poder hacer una lectura coherente del mundo contemporáneo.

El carácter de los cambios tecnológicos ocurridos en las últimas décadas ha conducido al surgimiento de una especie de “nuevo continente sin tierra”, en el cual las fronteras convencionales prácticamente desaparecen, dando lugar a la aparición de una “nueva economía”. En este nuevo escenario se está modificando radicalmente el paradigma de crecimiento sustentado solamente en sectores tradicionales de la economía, los cuales han tenido que reestructurarse en concordancia con las nuevas tecnologías, dando paso al nacimiento de nuevas profesiones y actividades como los servicios informáticos, los servicios de consultoría, la educación por Internet, el comercio electrónico, la producción de software, etc.

En estas nuevas condiciones, aun considerando el carácter desigual del desarrollo económico en el ámbito mundial, no hay duda que surgen perspectivas atractivas para los países menos avanzados. El reto consiste en saberlas aprovechar de manera creativa, como lo han hecho ya algunos países en desarrollo.

En el centro de los cambios surgidos al interior de la estructura socioeconómica mundial se encuentra la profundización y expansión del conocimiento, el cual se constituye en el determinante de las ventajas comparativas de los países. Estas ventajas ya no se basan en la dotación de recursos naturales, la mano de obra barata o la ubicación geográfica, sino en el desarrollo del talento humano, cuyos conocimientos y habilidades no solo hacen posible mejorar las ventajas competitivas en la economía mundial, sino también encontrar alternativas de solución a los problemas económicos y sociales de los entornos nacionales y locales. A este proceso ha contribuido en forma notoria la llamada revolución de la información.

El conocimiento requiere de cierto grado de razonamiento y enjuiciamiento que organiza la información mediante su comparación y clasificación. Para ello es necesario un ejercicio interactivo sujeto-objeto del conocimiento, en el cual se debe asumir una posición crítica y creativa, con el propósito no solo de apropiarnos de la información disponible, sino, además, y sobre esta base, generar nuevo conocimiento.

Pero el conocimiento tropieza a veces con talanqueras culturales difíciles de superar. La resistencia al cambio frena las posibilidades de avanzar en el conocimiento científico y promueve el consumismo de saberes elaborados en otras latitudes y para otras realidades, sin evaluar su conveniencia o no, en la solución de nuestros problemas. Por eso la pereza mental, el no querer ver más allá de los árboles, es tal vez el mayor obstáculo que impide aprovechar de manera creativa las bondades de la globalización del conocimiento. Todo esto reproduce incesantemente una carencia relativa de saberes que impide la transformación de nuestras estructuras socioeconómicas, de acuerdo con los retos de una sociedad mundial cada vez más interconectada y competitiva.

Por lo anteriormente expuesto la misión de nuestra universidad es la de formar profesionales a partir de un modelo innovador de aprendizaje basado en una combinación de teoría y práctica, valores éticos, conceptos, herramientas e instrumentos, que permitan una mejor capacidad de respuesta a las necesidades de emprendimiento y gestión de las organizaciones empresariales, para contribuir al crecimiento de la competitividad y productividad del Ecuador en el mundo globalizado.

Es decir que para la Universidad Tecnológica ECOTEC, el éxito del Ecuador pasa por el incentivo de la actitud de emprender, tanto para los profesionales que ponen en marcha nuevas empresas, como para los directivos que gestionan las ya existentes, los cuales deben de ser capaces de competir en entornos y mercados aceleradamente cambiantes, que obligan a replantear continuamente las estrategias empresariales.

 

 

Dr. Fidel Márquez Sánchez 

Rector